La prostituée de la rue Quicampoix, de Brassaï

miércoles, 18 de agosto de 2010



"Yo decía que un poema es un grito, una muerte. Ahora creo que estoy viva porque escribo silencios en la gran torre de la ausencia. Pero no todas las agujas se mueven en el minutero como corresponde, no todos los los días soy esclava de mi voz, más sí las noches donde anudo el cuerpo y rítmos extraviados que no supe hacer sonar me anidan. Ya no canto, nunca canté. Estoy exhausta y atractiva en el puente del pecado, es la muerte, es la muerte con su cara de loba, con su grito perpetuado en mi garganta.
Yo decía que un poema es un intento de suicido, un nacimiento descalabrado. Ahora estoy acá, floreciendo las ventanas del lenguaje con cosas
que escuché y ya todos dijeron. No hay nuevas existencias, nos matamos los unos a los otros.

Todo está dicho, tatuado en la casa de signos. Hay que salir a buscar lo que no existe y guardarlo en una caja verde. Que se desentierre sola, cuando alguien quiera verla."

Alejandra Pizarnik


Nan Goldin

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